
Hoy, 25 de noviembre, es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En este sentido, la biblioteca dispone, de forma continuada, de un punto de interés dedicado a los libros cuya temática es la Coeducación.

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Sus primeros pasos los dio en la
localidad francesa de Albi en el seno de una familia aristócrata. Sus padres,
el conde Alphonse de Toulouse-Lautrec-Montfa y Adèle Tapié de Celeyran, eran
primos hermanos. Una anomalía congénita impedía que sus huesos crecieran con
normalidad. A ello se sumarían dos fracturas en los fémures de ambas piernas
entre 1878 y 1879. Sus piernas dejaron de crecer, alcanzando una altura en edad
adulta de 1,52 m.
En sus obras de los bajos fondos de París
pintaba a los actores, bailarines, burgueses y prostitutas. A estas las pintaba
mientras se cambiaban, cuando acababan cada servicio o cuando esperaban una
inspección médica. Muy observador, le atraían la gestualidad de los cantantes y
comediantes, y le gustaba ridiculizar la hipocresía de los poderosos, que
rechazaban en voz alta los mismos vicios y ambientes que degustaban en privado.
Tenía problemas con el alcohol, lo que muchas
veces derivaba en locura. Además contrajo la sífilis. El alcoholismo deterioró su salud. Y a partir de 1897
padeció manías, depresiones y neurosis, además de ataques de parálisis en las
piernas y en un costado. Sin embargo, seguía pintando de forma firme y rápida;
pero en 1899 lo internaron en un
sanatorio mental. Allí realizó una colección de pinturas sobre el circo.